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miércoles, 3 de febrero de 2010

vinos biodinámicos


No se trata de una moda ni de un credo, aunque se pueda pensar en ello por lo seguidores que nos hemos hecho de los dioses terrenales y tan renombrados “gurús” . La biodinámica es más que un concepto de marketing y de manera sencilla podríamos entenderla como uno de los caminos para hacer un buen vino, una forma de expresión de los elementos propios de una denominación, lo que entendemos por “terroir” (suelo, variedad, clima,….).Es una apuesta por reencontrarse con la naturaleza. Se busca garantizar un sabor de origen, un conocimiento íntimo del terroir que era el objetivo de las primeras Denominaciones de Origen, cada lugar mostrar su originalidad (preparados distintos en función del lugar) y no sólo un frasco de perfumes logrados con levaduras aromáticas añadidas. No deja de ser una evolución de la agricultura química a biológica y finalmente biodinámica, la vuelta a lo natural. En ocasiones se confunden con los ecológicos, estos últimos vienen definidos por la ausencia de tratamientos químicos tanto en viñedo como en bodega.

Se actúa en un nivel energético, no físico, teniendo en cuenta que la vida en la tierra es un don de las fuerzas de la naturaleza, no deja de ser redescubrir la viña como ser vivo. Se busca una tierra no enferma que llevar a su máximo de fertilidad, una tierra que respira abandonando en primer lugar el uso de fertilizantes químicos y fitosanitarios que han ido estropeando los suelos y agotando la microfauna. Mimar la viña, utilizar levaduras naturales (prohibidas las levaduras aromáticas y fabricar sabores), no abonos inorgánicos, no pesticidas, vendimia manual y todo ello para conseguir vides sin químicas, frutos con más sabor y salud para el consumidor y el medio ambiente. Se realizan tratamientos con preparados biodinámicos que no son meras recetas aunque su forma de elaboración y uso no son en absoluto secretos. Las fuerzas de los planetas actúan sobre las raíces (Tierra y Luna), sarmientos (Luna), hojas (solar), flores (Venus) o frutos (Júpiter, Saturno). Se busca una armonía entre los cuatro estados de la materia relacionándolas con las distintas partes de la planta:

- Mineral –Suelo- Raíz

- Líquido- Agua- Savia- Hoja

- Gaseosa- Flor- Luz

- Calor- Fruto

Allá por 1924, cuando ya un grupo de agricultores le dan las quejas a Rudolf Steiner y le piden asesoramiento sobre la degeneración de la fertilidad de sus tierras y de su calidad nutritiva se pone de manifiesto una doctrina orientada a restaurar la vida del suelo utilizando una mezcla de materiales animales y vegetales a través de los llamados preparados biodinámicos, que se aplican en consonancia con los planetas o ritmos del universo. Uno de sus fieles difusores el francés Nicolás Joly que lleva 20 años practicándola y quien nos lo acerca en España Ricardo Pérez, de la familia Palacios, que nos traduce el libro “El Vino del Cielo a la Tierra”.

Se entiende la admiración que despiertan estos vinos, la ironía en ciertos momentos y porque no, el escepticismo, pero………………..¿sirve para hacer grandes vinos?. Una cosa si es cierta y es que al hablar de un “buen” vino habría que interesarse por su verdad y el respeto hacia sus orígenes y considerar que cada lugar debe aportar su originalidad, un sabor de origen. Se trata de vinos especialmente vivos, que envejecen muy bien y al oxigenarse se crecen, recuerdan a esas abuelillas centenarias que no visitaron al médico a lo largo de su vida y sus cuerpos le fueron pidiendo distintos remedios naturales. Son vinos con sabores más ligados al suelo y el microclima.

Al final todo se reduce a la lógica y me viene a la cabeza una frase que repetía Nicolás Joly bastante en un curso de Viticultura Biodinámica al que he podido asistír :“Regarde la Nature” (observa la naturaleza), nos lo cuenta todo y te darás cuenta de que la vida es intangible antes de ser tangible.
fuente:http://www.elcatavinos.com/

vinos naturales

“Cuanto más nos alejamos de las leyes de lo vivo, más se impone la necesidad de artificios que no eran indispensables, tanto cuidar la viña como para mejorar el vino” Sostiene el francés Nicolas Joly, precursor de la viticultura biodinámica, doctrina que persigue generar la fertilidad del terruño por medio de métodos más naturales. A partir de la Revolución Industrial y luego en los años setenta la viticultura también fue victima del progreso y de la producción en masa, acabando así con los microorganismos naturales que forman parte muy importante de que lo llamamos terruño o terroir cuando nos referimos al vino. Los pesticidas poco a poco agotan la tierra, hasta que se convierte en solo un receptáculo de la planta, que muy poco aporta al carácter final del vino. La planta alimentada con estos abonos artificiales se vuelve perezosa y sus raíces no profundizan en el terreno para buscar alimento, es así como se va perdiendo complejidad en el producto final.

Por fortuna en los últimos años hay muchos viticultores y enólogos que han empezado a entender que los vinos se hacen en el viñedo y comenzamos a ver bodegueros dirigiendo su producción hacia filosofías respetuosas del medio ambiente, técnicas biológicas de control de plagas basadas en la confusión sexual, que hacen que dichas plagas no se reproduzcan, y generando energía eléctrica renovable como la solar, para el funcionamiento de las bodegas. Otros van mas allá, y han pasado el umbral de la biodinámica. Según la biodinámica se debe tener en cuenta que la planta forma parte de un todo; en donde no solo los suelos, el clima y la geografía son exhaustivamente observados sino también es primordial entender que la vid es parte de un sistema mucho mas grande en donde la influencia que tienen los astros y las energías que se desencadenan en su relación con nuestro planeta son de suma importancia. Sabemos que la observación de los astros fue muy importante para los ciclos de cultivo en muchas culturas antiguas, sin ir muy lejos podemos poner como ejemplo a la cultura Maya. Cuando llevamos esta filosofía a la bodega, entonces ésta ya no es una herramienta para reparar los errores o las deficiencias en el viñedo, sino por el contrario, aquí se enriquece la calidad de las vendimias y se refleja el verdadero carácter del terroir.

Existen dos variantes cuando hablamos de vino orgánicos: los vinos elaborados con uvas orgánicas y los que son orgánicos también en su elaboración el bodega. Un viñedo es orgánico cuando no se han usado pesticidas, ni fertilizantes artificiales para el tratamiento de las vid. En los vinos certificados como elaboración orgánica está prohibido el uso de levaduras creadas en laboratorio, se exige utilizar las levaduras indígenas de la planta, se deben usar productos naturales para realizar el proceso de clarificación y filtrado y se permite un mínimo de uso sulfitos. El sulfito se usa como el preservativo del vino, es por esto que es difícil encontrar en el mercado vinos 100% libres de este componente.
Hay cada vez mas Bodegas en el mundo que están recuperando sus viñedos y transformándolos en orgánicos. Sin ir muy lejos hay países que son reconocidos por esto; Australia tiene la mayor cantidad de tierra orgánica certificada en el mundo, allí el abismo entre las practicas tradicionales y las orgánicos ha sido fácil de superar, pues los consumidores australianos han mostrando un creciente interés en la ecología y el consumo de productos naturales y orgánicos que los ayuden a tener una vida saludable. Esto es lo que debe pasar en el resto del mundo, pues finalmente es el consumidor final el que marca la pauta del mercado. En España las bodegas de la Asociación de Productores Naturales (APN), bajo la premisa “Vino natural es vino hecho con el mínimo de intervención posible. El resultado es un fiel reflejo de la tierra de la que nace el vino.”
fuente:http://www.aldespy.com/

viernes, 9 de octubre de 2009

vino sin alcohol


Se trata del vino de toda la vida pero sometiendo al vino a un proceso de condensación de baja temperatura donde se logra la evaporación del alcohol, el resultado es un vino con tan solo 0,3º y con 4 veces menos calorías que el tradicional, con lo que engordar a base de vino será realmente difícil y mucho más emborracharse.

de momento tres productos en la gama:

-un blanco

-un tinto

-un espumoso

miércoles, 5 de agosto de 2009

vino de madeira

La vid se introdujo en Madeira hace más de 500 años y como tal la historia del vino de Madeira representa un importante testimonio del pasado de esta isla.
En el siglo XVIII, el vino de Madeira ya gozaba de una excelente reputación en el país y en el extranjero, llegando a ser el más caro del Mundo. Su demanda era tan grande en el extranjero que pocos eran los annos en que la cosecha era suficiente para satisfacer la demanda.
La vid se planta en pequeños terrenos en terraza presentes en toda la isla que le dan un aspecto menos acentuado a las abruptas laderas.
La cosecha se inicia en Agosto y en Septiembre es la Fiesta del Vino que se celebra por toda la isla. En la freguesia -división administrativa de los ayuntamientos- del Estreito de Câmara de Lobos, situada a 12 Km de Funchal, la fiesta comienza con la demostración de la forma de elaboración del vino. En Funchal también se realizan grandes celebraciones con varios espectáculos alusivos al vino y a la vendimia.
Actualmente el vino de Madeira se elabora a partir de más de 30 castas diferentes de las cuales las más nobles son las castas Sercial, Verdelho, Boal y Malvasia que se cultivan en el sur de esta isla y en Porto Santo.
La casta Malvasia produce un vino dulce, con cuerpo, de color rojo-acastañado y de un perfume intenso. Esta casta era inicialmente la casta predilecta de los productores de vino Madeira. Es originaria Grecia y fue introducida por orden del Infante Don Enrique. Se planta en altitudes inferiores a los 300 metros.
El vino de la casta Sercial se hace de uvas blancas que se cogen en las plantaciones situadas en altitudes superiores a los 800 metros. Se recomienda normalmente como aperitivo, debido al hecho de ser seco y leve, de color clara y muy perfumado.
El Verdelho es muy bueno para acompañar las comidas debido a su sabor seco y delicado y a su color dorado. Las uvas son blancas y se cultivan entre los 400 y los 600 m.
La casta Boal, medio dulce, de color dorado oscuro, es un vino suave. Este vino se aconseja para acompañar asados y postres.
Malmsey: Vino dulce con mucho cuerpo, equilibrado y delicado bouquet. Adecuado para después de una cena.

Dated soleras: Son vinos que contienen vinos de la fecha indicada, pero que han sido mezclados con otros vinos más jóvenes de excelente calidad. Un solera puede tener de media una edad de 80 años. Son vinos excepcionales.

VINO DE MADEIRA

Es un vino muy ligado a la historia del descubrimiento de América, a la cual se llevaba los vinos comprados en la isla de Madeira. El calor y el vaivén de los barcos producían una aceleración de la maduración del vino, proceso que hoy se imita en la elaboración.

Elaboración:

El vino de madeira se diferencia de otros vinos en su elaboración. El mosto obtenido de las uvas prensadas se deja fermentar convirtiéndose en un vinho claro. Este se introduce en una estufa, que es un gran almacén con calefacción donde se colocan las barricas de vino durante seis meses, y en el que la temperatura del vino se eleva gradualmente hasta los 40? ó 46? C. Los madeiras más dulces se fortifican (al igual que el oporto) con brandy antes de introducirlos en la estufa, mientras que los secos se dejan fermentar totalmente, añadiéndoles el brandy más tarde. El vino se envejece después mediante el procedimiento de solera, igual que el jerez. Este proceso hace del madeira un vino único y que envejece mejor que cualquier otro vino.

fuentes: the fine spirits corner; uma.pt.

miércoles, 15 de julio de 2009

el vino biodinamico

La agricultura ecológica conoce dos métodos de cultivo: el bio-orgánico y el biodinámico. La biodinámica es la más extrema de las prácticas de agricultura ecológica y biológica. Su fundador, Rudolf Steiner considera que la tierra es un ser vivo, al que hay que tratar como tal. Además de defender todo lo natural, prohibir los compuestos químicos (aunque se permite el uso de azufre y la mezcla bordelesa de cal, sulfato de cobre y agua para combatir el mildiu), herbicidas y fungicidas, busca el equilibrio del ecosistema, la diversidad biológica y la recuperación de la actividad bacteriana en el suelo. Se consulta un calendario basado en las actividades del cosmos, (especialmente las fases de la luna) antes de realizar determinadas labores como cambiar el vino de un barril a otro. El más curioso de los preparados biodinámicos es el llamado 'preparado 500', que consiste en enterrar un cuerno de vaca lleno de estiércol durante todo el verano. Pasado este tiempo, se desentierra, se diluye en agua y se aplica a la tierra en forma de 'spray'. Se proporciona de esta manera una enorme cantidad de microorganismos al terreno. Es, según dicen, "la medicina de la tierra". Hay muchos otros preparados, con cuarzo, hierbas, plantas y cenizas. Para Steiner, según cuenta en 'Agriculture' (1924), los cuernos le sirven a la vaca para "mandar las fuerzas formativas astral-etéreas hacia su sistema digestivo". El estiércol, a su vez, al haber pasado por el organismo del animal, ha sido invadido por una actividad astral y etérea. Al enterrar el cuerno lleno de estiércol, se preservan ambas fuerzas, y además se atraen los rayos astralizantes hacia su interior. El estiércol del interior ya enriquecido se convierte en algo extremadamente fertilizador, revividor y concentrado además es rico en vida microbiana. Al incrementar la actividad biológica del suelo, se incrementan también los elementos como magnesio, potasio y boro. Por otro lado, el uso de maquinaria está prohibido, la vendimia debe ser manual y el arado del suelo y la recolección sólo pueden realizarse con tracción animal.Claude Bourguignon, científico del suelo, difusor de las prácticas biodinámicas en Borgoña dijo: "la actividad microbiana en el suelo de algunas partes de la Côte d'Or es menor que en el desierto del Sahara". Esto se debe a los tratamientos químicos y el uso de tractores que compactan el terreno eliminando la oxigenación. La biodinámica no es una práctica fashion, es una práctica necesaria para conseguir magníficos vinos que manifiesten las características del “terroir”, término que analizado desde la perspectiva de la biodinámica, se transforma en un ecosistema que refleja el cosmos y la naturaleza de cada región donde se la practica. Si el ser humano debe lograr la armonía entre mente, cuerpo y espíritu, podríamos concluir en que la vitivinicultura debe lograr una armonía entre las prácticas agrícolas, (mente), la calidad de la uva (cuerpo) y entre el color, el aroma y el sabor del vino (espíritu).
fuente:elartedelvino.com

lunes, 6 de julio de 2009

maceración carbonica


Consiste básicamente en la vinificación de los racimos de uva tinta enteros dentro de un depósito cerrado, creando en su interior una atmósfera rica en gas carbónico. El proceso general de vinificación por maceración carbónica, comprende las siguientes fases;
A) Partiremos de una uva sana, vendimiada con cuidado y transportada a la bodega en pequeñas cajas que eviten el aplastamiento de los granos.

B) Introduciremos los racimos enteros dentro de los depósitos. Sería aconsejable el uso de cubas de poca capacidad para evitar la rotura de las uvas (de 10 a 30 hl).
C) Los granos que se encuentran en la parte inferior del depósito, debido al peso de los racimos, liberarán su mosto y comenzará la fermentación tradicional, la transformación de los azúcares en alcohol, liberando buena parte de gas carbónico que permitirá desplazar el oxígeno de la cuba y creando a su vez una atmósfera rica en gas carbónico.
D) El depósito se cierra herméticamente y las válvulas de seguridad dejan salir el exceso de gas.


E) Al no existir oxígeno, en el interior de cada grano de uva se produce una "fermentación intracelular", en la que se transforma una pequeña cantidad de azúcar en alcohol, modificando la textura de la piel del grano y favoreciendo la difusión de sus constituyentes: sabores, aromas, materia colorante... Debemos aclarar que en esta fermentación intracelular no intervienen las levaduras. La producción máxima de alcohol oscila entre los 0,75 y los 1,5º, dependiendo de la variedad de uva y de la concentración inicial de azúcar en el grano.
Con respecto a la vinificación clásica, disminuye bastante la acidez del vino, debido fundamentalmente a la desaparición parcial del ácido málico, que puede quedar reducido a la mitad y disminuyendo también la concentración de ácido tartárico.
F) La operación del descube viene determinada por el descenso natural de la temperatura dentro del depósito, la parada en la producción de carbónico, la densidad del mosto y nuestra valoración mediante la cata del mismo.
En el momento del descube resulta fundamental separar el mosto que se encuentra en el depósito producido por el aplastamiento de las uvas (de calidad inferior), del que obtendremos una vez transportadas las uvas a la prensa, es decir, el vino de maceración carbónica corresponderá exclusivamente al vino procedente del prensado de la uva entera.
Los vinos elaborados con esta técnica resultan más suaves debido a una menor extracción de sustancias tánicas del hollejo y la pepita, así como a la disminución de su acidez. Desarrollan un aroma característico y complejo, muy relacionado con recuerdos lácticos, cremosos, frutos rojos...
Existen regiones en las que la técnica de la maceración carbónica se ha utilizado desde siempre... Beaujolais con la variedad Gamay, Châteauneuf-du-Pape con la uva Garnacha, Rioja Alavesa con la Tempranillo... Sin olvidar a Canarias, donde se elaboran tintos de maceración carbónica de Listán Negro con reconocido prestigio.

fuente: http://www.eldia.es/

jueves, 7 de mayo de 2009

Mar de Frades ensaya el primer Rías Baixas dulce de uva helada


La bodega Mar de Frades prepara un innovador proyecto para intentar elaborar el primer vino dulce de la denominación de origen Rías Baixas a partir de uva albariño helada. Paula Fandiño, enóloga y directora técnica de la firma emplazada en San Martiño de Meis, precisa que «se están estudiando variantes» para hacerlo realidad.
Por ahora no hay una fecha concreta, pero sí una seria iniciativa. «Lo más probable es que sea para la cosecha del 2010 -afirma Paula-, pero con la de este año realizaremos pruebas y, quién sabe, a ver si podemos dar la sorpresa con la del 2009».
Esta fórmula se basa en «congelar uva de la variedad albariño para extraer menos cantidad de mosto y conseguir vino dulce», explica la directora, que resalta el interés de la bodega por hacer caldos siguiendo la tradición de O Salnés. «Todos nuestros viticultores son de este valle», destaca.
El vino de uva helada es habitual en varias zonas de Alemania, donde se elaboran algunos de los mejores blancos del mundo, como la denominación de origen Riesling, que juega también con la concentración de azúcares por hielo e incluso por podredumbre noble (Botrytis), aunque esta variante, característica de los Sauternes franceses, no parece tan viable en Galicia.
Junto a este proyecto, Mar de Frades realizará ensayos también para producir un espumoso de albariño. En la Finca Valiña elabora también orujo blanco, licor de hierbas y otro licor original, de receta secreta. En los planes de expansión de la bodega entra el cultivo de nuevos terrenos adquiridos, actualmente eucaliptales. Las novedades llegan en un momento excelente para la cava, del Grupo Diego Zamora, que acaba de ser galardonado en el Salón del Gourmet como bodegas del año. Mar de Frades, un rías baixas de alta gama, es la apuesta del grupo en blancos.

fuente: lavozdegalicia.es

miércoles, 6 de mayo de 2009

bodegas gil luna saca al mercado el primer espumoso tinto de tinta de toro

Ayer me presentaron un tinto espumoso de tinta de toro de bodegas gil luna, de toro, no he encontrado en la red ninguna fotografia ni ficha de este vino, asi que cuando lo tenga en mis manos le sacare una foto y la colgare junto una ficha de cata, la verdad que tiene buena pinta y se agradecen cosas nuevas en el mercado. Cuelgo parte de una entrevista realizada al dueño de la bodega en la que habla algo de este vino.
Entrevistas: Wenceslao Gil Durántez, bodeguero
P. Este año ha presentado el primer vino espumoso tinto de Castilla y León.
R. Creo que es el primero de Castilla y León. Desde luego, ha sido el primero elaborado con Tinta de Toro. Este vino ha tenido una gran aceptación y antes de sacarlo al mercado he estado trabajando en él cerca de 4 años. Nosotros producimos fundamentalmente vino tinto, aunque hacemos alguno rosado, y para el año que viene tengo en mente sacar algún otro producto. El vino tinto espumoso lo hemos elaborado de cara a los meses de verano. Es una época en la que disminuye mucho el consumo del vino tinto y la gente bebe más blancos o rosados. Entonces hemos hecho un vino tinto para consumir en verano. Es un vino muy fresco que se puede beber a una temperatura baja. Es un vino refrescante.
P. También ha sorprendido al sector vitivinícola con la elaboración de un vino dulce tinto, utilizando la técnica de la vendimia tardía.
R. Este vino es mucho más complicado de elaborar que el espumoso. Los lugareños te comentaban que había ocasiones en las que les salía el vino dulce. Esto les sucedía porque vendimiaban muy tarde; se quedaban, además, con las mejores uvas para tener ellos el mejor vino y vender el resto. Ese vino lo metían en sus bodegas a 9 metros bajo tierra, entonces se les quedaba frío y les sabía dulce, y encima al año siguiente se les volvía a fermentar. Basándonos en eso hemos sacado el vino tinto dulce natural, sin alcohol ni azúcares añadidos.La uva que utilizamos para este vino la recogemos en los primeros días de diciembre y es imprescindible que hiele para que la propia planta realice la concentración de azúcares. Vendimiamos en la tercera helada y a unas horas muy concretas.
P. ¿Qué otras novedades sacará al mercado?
R. Mi reto para la próxima cosecha es hacer un vino blanco con uvas de la zona: verdejo y malvasía, fundamentalmente. Quiero elaborar un vino competitivo y si hay que darle una crianza se la daremos. Otro objetivo, a corto plazo, es sacar un vinagre balsámico.
fuente: carrionglobal.com
entrevista completa:

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿vino de pago?

foto: romane conti
Llámese de pago, de hacienda, de terruño, de finca, clos, de majuelo, de viña o como cada quién quiera nombrar esa selección, este tipo de vinos consiste en elaborar por separado la producción de un determinado viñedo que, por varias causas (edad de las cepas, tipo de suelo, orientación e inclinación del terreno, etcétera), produce unas uvas cuyas virtudes para la vinificación, son excepcionales.¿Se trata de rizar el rizo?Pues les aseguro que no.
Hace algunos años, una bodega catalana, Raimat, sacó al comercio una curiosa prueba, tres vinos supuestamente iguales, misma zona, misma uva, misma añada, misma bodega, mismo tratamiento, pero cada uno llevaba el nombre de la parcela de donde procedían las uvas, el resultado fue formidable, allí había tres vinos diferentes.
A partir de esta selección de viñedo, ya se pueden imaginar el despliegue de medios que se llevan a cabo: abonados orgánicos específicos, podas brutales que refuercen la proporción de masa foliar respecto a racimos para que estos sean mas escasos y consecuentemente mas ricos, seguimiento diario de maduración polifenólica, vendimia matutina en pequeños cestos, selección de grano, maceraciones y fermentaciones controladas, y una larga serie de cuidados que llegan hasta el punto de seleccionar partidas de robles centenarios para fabricar barricas únicas (de hasta medio millón de pesetas pieza), o partir los racimos para diferenciar las uvas del pico de las de los hombros, ya que parece ser que dentro un mismo racimo, la concentración de antocianos en hollejos varía según la ubicación de cada fruto.
Evidentemente el resultado ha de pagarse, pero aquel que da con un pago fuera de lo común, ya sabe que tiene una joya.Conclusión: estos vinos, además de excelentes, han de ser forzosamente carísimos, no solo por su escasez, sino por la manipulación especial que requieren, y aún así, para el bodeguero no solo no son los mas beneficiosos, si no que en la mayoría de los casos, ni tan siquiera rentables (salvo a través de una compleja operación de marketing que se utiliza como mejora de la imagen de la bodega).Si tenemos cepas y viñedos viejos, capaces de dar vinos que en Europa se cotizan por encima de las 50.000 pesetas/botella ¿porqué no se hicieron en España vinos así hasta ahora?Sencillamente, porque el consumidor español no estaba preparado para entender la grandiosidad de estos productos, y de hecho muchos de ellos han llegado a estas cotizaciones a través de su éxito internacional (el Pingus se vendió en origen a 3.000 pts/botella, y ahora no se encuentra una sola por menos de 100.000).
fuente: www.bkwine.com

lunes, 2 de febrero de 2009

los vinos viejos

El prestigio del que suelen gozar los vinos viejos tiene mucho de mito. La cuestión radica en la carga emotiva que provoca esa aureola de historia con que el tiempo sella una botella del pasado. Es difícil saber con exactitud cuanto dura el vino.
Los vinos evolucionan positivamente en la botella durante un período determinado de tiempo. Superado éste, el vino inicia un proceso de declive. Un tinto de la Rioja, por ejemplo, experimenta durante 10 años aproximadamente una evolución creciente, seguido de un período estacionario, no inferior a 5 años, para continuar con una caída lenta y progresiva. Pasado este tiempo lo mejor que puede pasarle a un vino es que tenga las mismas características que un vino de 20 ó 30 años más, siempre que se conserve en inmejorables condiciones.
Todos los vinos de mesa no envejecen de igual forma. Los ciclos pueden ser más o menos distintos dependiendo de factores como la variedad de uva utilizada, las características de una cosecha determinada, o los métodos de elaboración. Así, por ejemplo, un cariñena es un vino de duración corta pues no tarda mucho en enranciarse y tornarse ajerezado. De igual forma, su plenitud es también más temprana que la de un vino de Rioja o de Burdeos, ambos de ciclos evolutivos más lentos y, por consiguiente, más largos. Esto significa que las posibilidades de envejecimiento de un vino van en función de que su evolución sea más lenta.
Hay vinos que son auténticas obras de arte más por lo que simbolizan que por ellos mismos. Son aquellos que jamás saldrán de las silenciosas bodegas convertidas casi en museos. Su etiqueta tiene más valor sentimental que el propio vino y su destino: ser coleccionado, guardado celosamente como curiosidad o recordatorio y, de ser bebido, sólo lo será en una ocasión muy especial. En lo más profundo de las bodegas españolas siempre hay rincones oscuros, generalmente lóbregos, donde reposan un determinado número de botellas emblemáticas. A través de ellas se pueden reconstruir sus avatares históricos y sus mejores vendimias. No está totalmente comprobado que el vino con el tiempo mejora, ya que entre el principio y el fin no dejan de suceder cosas.
El fervor por el vino viejo es una cuestión de gusto mediatizado por esa ineludible subjetividad que se genera ante el bien escaso o raro, frente a lo abundante o cotidiano. En definitiva se puede afirmar que gusta lo viejo. Y ese gusto puede alcanzar lo sublime si se trata de un vino antiguo e irrepetible, cuyo descorche ha privado al resto del mundo de disfrutar una sensación parecida. Ante este espectáculo, el equilibrio calidad/precio deja de ser considerado y el precio se dispara a medida de que los compañeros de viaje de esa marca son bebidos en el transcurso de los años. Además de la uva, la cosecha y los métodos de elaboración, hay que contar con una serie de factores externos que también pueden alterar la vida de un vino: la temperatura, la humedad del recinto y el estado del tapón. Lo ideal es una temperatura fresca y estable, alrededor de 18ºC, una humedad del 75-80%, una buena ventilación y la sustitución del tapón cada 15 años aproximadamente. En cualquier caso, lo que hay que tener en cuenta es que la edad del vino no es siempre garantía de calidad, que no todos se prestan a la crianza y que en los vinos más viejos no siempre hay que fiarse de la añada a la hora de elegirlo. No hay que perder de vista que hasta agosto de 1979 en España no existía una legislación para el control de las añadas ni una reglamentación adecuada para el Reserva y Gran Reserva. Hasta entonces los menos escrupulosos no dudaban en poner en la etiqueta un año que no se correspondía con la realidad, hasta el punto que ciertas cosechas famosas parecían inagotables, e incluso casos en los que se omitía el año, jugando con la incertidumbre del consumidor.
fuente: infoagro.com